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16 de Agosto, 2015
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HIROSHIMA-NAGASAKI EN LA HISTORIA DEL MUNDO 6-9 de agosto, 1945 Ha sido el peor día para la humanidad, cuando el Presidente Truman autorizó lanzar la bomba atómica contra el pueblo de Japón. Más de 140.000 personas murieron entonces y muchos más murieron por la radiación atómica después de eso. Como si no bastara, en los Estados Unidos hay 5.113 misiles preparados para atingir a cualquier lugar del mundo. Como si no bastara, el Presidente Truman anunció en 1953, que los Estados Unidos ya ha producido la bomba de hidrogenio. De mal a peor, ningún presidente de los Estados Unidos jamás ha prometido desmantelar todas las bombas atómicas y de hidrogenio.
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13 de Junio, 2014
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Por Teresinka Pereira
La colección de poemas
de Jaime Kozak que tengo en mis manos, lleva el misterioso título de “HABRÁ
OTRA VEZ (1)” sin la interrogación que le he agregado. El poema que da el
título dice:
Pregunté a los ancianos de las tribus
si puedo iluminar rostros en derivas amadas,
me respondieron:
cuando los pájaros
que anclan levanten vuelo,
no pedirán permiso.
¿Qué esperar sino el rayo
que devuelva al avaro la llave de la vida?
Habrá otra vez.
(pág. 79)
El tema es tan misterioso
cuanto el título y se presenta por eso con unos versos herméticos que abren una
pequeña luz de metáforas dejando al lector satisfecho por creer que lo ha
entendido todo. Los versos y el tema me recuerdan que en el pasado, debido a
una gran amistad que yo tenía con el poeta Henri de Lescoët, fui a visitarlo en
Nice, para entrevistarlo por ser candidato de la Asociación Internacional de
Escritores y Artistas al Premio Nobel de Literatura, en 2001. Cuando anuncié mi visita, Lescoët, quien había sido
amigo del poeta Jean Cocteau, me envió un poema del mismo, que seguía inédito desde
su muerte. Me decía en la carta, que el poema era un aviso. Pero en aquella
época yo no lo entendí muy bien.
Decía:
POEMA
INÉDITO DE JEAN COCTEAU
Alto, mi corazón
Es el final del viaje.
Partir es vivir,
También cambiar,
creyendo que se regresa
a esta edad
en la cual se escarnece
del peligro.
(Traducción de Teresinka Pereira)
Llegué a Nice unos días
después y Henri de Lescoët acababa de morir, a los 95 años de edad, sin llegar
a recibir el Nobel. Entonces entendí el poema que me había enviado. Desde
entonces el tema me dejó recelosa...
Sin embargo Jaime Kozak
siendo tan excelente como estos poetas citados, es todavía joven comparado con
ellos. Parece que se siente maduro, de una madurez positiva, como lo dice en su
poema “ La madurez no es la muerte”: “ es el fuerte puño/ que cubre el pan”. (
p.87). Todo en el libro me parece listo, no por vejez, sino por la “certeza de
muertes próximas”. Y es que la muerte de amigos nos dejan culpables, por
mayores que sean ellos.
Uno puede empezar a sentir
el peso de los años con mucha antecedencia, como el dramaturgo romano Terencio
que a los treinta años ya decía que “La vejez es en sí misma una enfermedad”.
Pablo Picasso no creía lo mismo, porque a los 92 años decía: “Lleva mucho
tiempo para volverse joven”. De esto vemos que edad, vejez, madurez es cuestión
de sentir las circunstancias. Jaime Kozak dice en el poema “Sólo hay que
andar”:
Veo frondosos valles de vejez,
mientras me palpo el mentón
en
acercamientos acuosos.
(p.50)
HABRÁ OTRA VEZ es un libro de tres parte: FÁBRICA DE ALMAS/ LITURGIA
PARA UNA OREJA/ HABRÁ OTRA VEZ. Cada parte corresponde a una etapa de vida, de
la más joven a la mayor y tiene una buena unidad de temas y estructuras. En la
primera parte, en el poema con el sugestivo título “ Al otro lado del libro”
encontramos que desde el principio el tema de la vejez gana el peso que va a
dominar el conjunto. Por eso el libro se hace tan interesante para el lector de
cualquier edad, porque lo que se tiene miedo al final no es a la vejez, sino a
la muerte, principalmente la muerte del amor, estando uno todavía vivo. Es el miedo de vivir solo y sin
amor. Pero la poesía del amor no muere nunca. Tampoco envejece, aunque uno
pueda pensar que sí se puede. En esto, para finalizar, quiero citar los versos
de “Al otro lado del libro”:
Trabajo el oficio de envejecer
donde no flojea el horizonte,
y la bella constancia
de lo que va a decirse,
se repite exactamente
sin trascendencia
como un saludo incomprensible.
(p.24)
Todos queremos la madurez de la poesía, y queremos a la vez que no
envejezca nunca...
(1) Kozak, Jaime: HABRÁ OTRA VEZ. Madrid, España:
Editorial Grupo Cero. 2014
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08 de Julio, 2013
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Punta de Piedras, Venezuela - 1940
Buscamos la palabra
Buscamos la palabra como se busca un ángel
pero tras la puerta se erige el vacío que conduce a otra puerta
Vamos de puerta en puerta con la sed de otro mundo
como si la eternidad fuera fanal en la niebla
Echamos los dados a los dioses y los dioses se esconden
Por donde pasamos sólo vuela un enjambre de abejas
aferradas a su canción pagana
Buscamos la poesía como se busca el cuerpo
de la amante en las sombras
y la encontramos en el cuerpo de la amante en las sombras.
De Equinoccial
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31 de Octubre, 2011
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VOCES DEL SUR
...poeta de la Venezuela que tiene nombre de mujer
** “La poesía es un servicio público” resaltó el escritor durante una entrevista cuando recibió el Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, en su tercera edición.
Daniela Saidman
A veces la vida se vive a plazos. Las facturas vencidas se acumulan y engendran dudas y fracasos. Pero hay otros días que nos sorprenden por su buen trato y es entonces cuando no quisiéramos despertar del sueño de vivir. La vida siempre es una guerra o un instante de tregua, un minuto que siendo deja de ser y que nunca, por nada del mundo, nos deja indemnes. En cambio, otras veces, la indignación se suma a viejas heridas y entonces estallan las alforjas. Hay también derrotas de ahora y de siempre, resquicios y rendijas, hay palabras que juntas hacen hogueras para iluminar todo lo que está por hacer, por sentir y por vivir.
“Para sellar mi pacto con la vida / parto de las probables / raíces de mis huesos De lo que pudo / ser en mí corona / de lejanas espinas”, canta Gustavo Pereira, nacido en la Isla de Margarita, en 1940, en Somari para pactar con la vida.
La palabra de Pereira tiene del amor el compromiso con los sueños, con los suelos, con la tierra y sus gentes, él es esta Patria contradictoria, mineral, que baila tambores y canta noches estrelladas a la sombra de algún olvido. Él es de esos poetas imprescindibles, de esos que saben hacer el mundo nombrándolo.
Premio Nacional de Literatura (2001), Gustavo Pereira es un poeta que anda la vida sembrando versos y verdades irrefutables. Comprometido con el ejercicio de la palabra liberadora, divinamente humana, su obra es un canto a la vida y al amor en todas sus formas. Doctor en Estudios Literarios, fundó el Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales, y el Centro de Investigaciones Socio-Humanísticas de la Universidad de Oriente. Entre otros premios ha sido reconocido con el Premio Municipal de Poesía de Caracas (1988), el Premio Fundarte de Poesía (1993), el Premio de la XII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (1997) y el Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora (2011), por su antología Los cuatro horizontes del cielo y otros poemas.
Gustavo Pereira, es poeta infinito, vivo en nuestras vidas y en los poemas que nos siembra. Divinamente humano en la cadencia y en el sonido que guardan sus versos, los que acarician el mágico susurro del viento en los árboles.
De versos y amores
Todo lo vivo, lo vivido, lo amado, lo sentido, lo deshecho... todo lo que somos, lo que fuimos y lo que seremos se entreteje en los versos de Gustavo Pereira. En él la palabra es la dimensión del hombre, su exacta mirada del mundo, el latir de sus pueblos. Somos esto que somos, esto que anhelamos, esto que el poeta descifra en la página hecha verso, esta voz y todas las voces, todas las risas y todos los llantos. “Cuando, como una esencia, bebo el jugo del vivir, doy gracias al árbol del fruto que como y a la tierra benigna que lo acuna y a las lombrices y las sustancias que nutren su savia. / Cuando un ser vivo muere otro ser vivo nace en mí. / Y en esta estratagema se construye la eternidad que soñamos” (Texto del sistema, fragmento). Pero al poeta también lo mueve el amor y sus viceversas. Y aparece entre sus versos la mujer que contempla los ires y venires del mar golpeando las orillas. La caricia sabe a sal y a encuentro, tiene la textura de la arena tibia y sabe a gloria cuando doblega al poeta en la hoja. Allí un espejo, posible o imposible en los tiempos, un reflejo, un enigma... Por eso dice, diciéndonos... “Para desnudar a una mujer no hace falta penumbra / ni pericia / ni astucia / De nada valen erudición destreza brusquedad / Ni siquiera sabiduría / (…) / Para desnudar a una mujer toda presunción es inútil / toda voracidad resulta amarga / todo discernimiento se vuelve melancólica penuria / Para desnudar a una mujer basta el instante / en el que el ciego misterio la envuelva y la estremezca / y restaure en su pecho la incordura / y sepulte su cuerpo en nuestros brazos”. Son en fin sus palabras un mar mecido por el ir y venir de los tiempos y los pasos. Pereira trae devuelta los ritos urbanos, los entona y los hace saltar desde las cenizas y la voz transeúnte.
De dioses y humanos
En el poeta la palabra es también compromiso, es el mirar y mirarse, reconociéndose en el imaginario colectivo. Gustavo Pereira tal vez se sabe acompañado por todas las voces y todos los tiempos, las geografías se suman y estallan el papel que no es hoja suelta, sino hilo de la historia. Está hecha de tendones, pasiones, sueños, dudas… de lo más divinamente humano, como si a través de la poesía, Pereira pudiera conciliar a los dioses con el tránsito terrestre, como si la palabra del más acá evocara las pequeñas y las grandes tragedias de éstos y todos los tiempos. El ser humano con su infinita carga de interrogantes y respuestas sin preguntar, se asoma también a los versos. “Y cómo comprender estas miserias / este darse a los diablos / esta especial manera de cortarse / de amarrarse en pedazos / y entregar por entrañas las migajas / Yo no comprendo nada / Nada / Excepto que lo humano es la perpleja / condición del misterio” (Somari del que nada comprende). Poesía del compromiso, de la Patria buena, del insomnio y de la duermevela, de la victoria, del canto, de la vida que nace y nos nace, y es que la palabra de Gustavo Pereira es para dejarse ir, viniendo.
RECUADRO
Sobre salvajes
La poesía de Gustavo Pereira tiene mucho de encuentro y de memoria. Así también, sus palabras dibujan los decires originarios, se vuelve eco de lo que la historia de los vencedores ha intentado acallar, pero que en él se vuelve grito, voz enarbolada de presentes.
“Los pemones de la Gran Sabana llaman al rocío Chirîké-yeetakuú que significa Saliva de las Estrellas. A las lágrimas Enú-parupué que quiere decir Guarapo de los Ojos, y al corazón Yewán-enapué: Semilla del Vientre. Los waraos del Delta del Orinoco dicen Mejokoji (El Sol del Pecho) para nombrar al alma. Para decir amigo dicen Ma-jokaraisa: Mi otro corazón. Y para decir olvidar dicen Emonikitane, que quiere decir perdonar. Los muy tontos no saben lo que dicen / Para decir tierra dicen madre / Para decir madre dicen ternura / Para decir ternura dicen entrega / Tienen tal confusión de sentimientos / que con toda razón / las buenas gentes que somos / los llamamos salvajes”. Gustavo Pereira
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21 de Septiembre, 2011
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Del 22 al 24 de septiembre se desarrollará la Bienal Nacional de Literatura Gustavo Pereira, FILVEN 2011 Capítulo Nueva Esparta, organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela..
Entre las actividades previstas en la jornada inaugural:
Charla sobre Juan Germán Roscio y el Bicentenario y Entrega de texto biográfico de Juan Germán Roscio. Editado por la Casa de la Diversidad Cultural Nueva Esparta. A cargo de Aníbal Márquez y Luis Emilio Romero; Presentación del libro Antología esencial, de Andrés Bello (Colección Claves de América, Nº 11), coedición BA/BCV, Congreso Anfictiónico de Panamá. Biblioteca Ayacucho; Presentación del libro Formas en fugas. Antología poética, de Juan Calzadilla (Colección Clásica, Nº 249) y presentación libros del Sistema Nacional de Imprentas, capítulo Nueva Esparta.
También en la jornada inaugural el poeta Luis Alberto Crespo realizará un taller “jugando con la poesía”
A las 16 Acto de instalación de la Bienal Nacional de Literatura Gustavo Pereira, en la sala María Nela Alas del Espacio Cultural Comunitario Luis Beltrán Prieto Figueroa. Palabras de: Inés Ruiz, Directora General Gabinete del MPPC en Nueva Esparta, Christhian Valles, presidenta del Cenal, Miguel Márquez, REDVE y Gustavo Pereira, autor homenajeado. Poco después habrá un Foro sobre la obra de Gustavo Pereira en la literatura venezolana y latinoamericana a cargo de Celso Medina, José Pérez, Alberto Rodríguez Carucci y Ana María Palomares. A su término un Recital de poesía a cargo de los maestros Gustavo Pereira, Ramón Palomares, Luis Alberto Crespo, William Osuna.
El viernes 23 se descubrirá en Punta Piedras el Mural Costado Indio, realizado por los artistas plásticos Jesús Santiago Benal, Ramón Figueroa, Máximo Rodríguez, Jhonson Perdomo, Antonia Hernández, Jesús Nicolás Vincent y Manuel Pérez. Homenaje de la Dirección de Cultura de la Alcaldía de Tubores a Gustavo Pereira.
El poeta Luis A. Crespo disertará sobre “ Andrés Bello, nuestro desconocido”, se presentarán la Antología de poetas de oriente. Fondo Editorial del Caribe. Presentado por: Fidel Flores. Presidente FEC; la Revista PODAS. Fondo Editorial del Caribe con la presentación de Ramón Ordaz; el Poemario “Y ya”, de Luis Alberto Crespo. El perro y la rana. Presentado por Ramón Palomares; Poemas del Bicentenario, de Miguel Márquez. El perro y la rana. Presentado por Luis Alberto Crespo, la Revista Tropel de Luces. Asociación de Escritores del Edo. Nueva Esparta. Presentada por Luis Emilio Romero, laRevista Trapos y helechos. Fundarte. Presentada por Antonio Trujillo e Ingapirca, de José Gregorio Vásquez. Editorial La Castalia/perro y rana. Entre otras variadas actividades.
La Bienal continúa el sábado 24 con la charla de Gustavo Pereira sobre Derechos Culturales en Revolución. Entrega de libros Derechos culturales y revolución. Editorial Fundarte. Lugar: Sala María Nela Alas. Espacio Cultural Comunitario Luis Beltrán Prieto Figueroa. La Asunción.
Presentación de libros El perro y la rana, Monte Ávila Editores y Sistema Nacional de Imprentas, capítulo Nueva Esparta:
- Fuera de una simple nostalgia. Leonardo Ruiz. Colección poesía contemporánea. Fundación El perro y la rana; Crueles. Ana María Oviedo Palomares. Colección poesía contemporánea. Fundación El perro y la rana; Campesinos. Pedro Ruiz. Monte Ávila Editores. - Arbolario. Blas Perozo Naveda. Monte Ávila Editores; El mago de la vuelta de los mangos. Antonio Trujillo. Monte Ávila Editores; Antología de Gustavo Pereira. Presentado por: Ramón Ordaz; Otros Volveres, de Ángel Félix Gómez. Presentado por: Luis Malaver y El vago cofre de los astros perdidos. César Dávila Andrade. Editorial La castalia/perro y rana.
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26 de Julio, 2011
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con Gustavo Pereira
24.07.2011 05:00 AM Fuegos cotidianos
Earle Herrera
Desde Caracas.- Nuestro querido Gustavo ahora puede, con Antonio Machado, volver la vista atrás y ver la senda que nunca ha de volver a pisar. No importa, allí está el camino de un intenso transitar, hecho en una vida que no quiso ni quiere ser modelo de nada ni de nadie. Por eso me cuido –Dios me libre- de calificarla de “una vida ejemplar”. Una vida sencilla, profunda y sincera como la mano franca del amigo y la rosa blanca del amor.
Ese camino de Gustavo está hecho de su andar en la poesía, en la política, en la lucha social, en la curiosidad, en la investigación de nuestra historia profunda, en la amistad, en y con la familia, como decir, con sus amores. El poeta es hombre de mar, desde que abrió sus ojos en Punta de Piedra, allá en su isla, o mucho antes, hasta que se aventuró por la mesa de Guanipa y conoció el decir de las estrellas en el cielo de los kariñas, para volver a su contrapunto nocturnal y marino con el azul, frente a las costas de Anzoátegui.
Por estos días me entero, así de refilón, que Gustavo Pereira fue merecedor del Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora. Con el poeta, ganamos todos sus amigos. La Copa América se quedará pequeña para celebrar, ahora que el vino tinto es un sentimiento que cubre toda la geografía patria. No será la primera vez que la poesía y el deporte se mezclen, en un cáliz o en un libro. Ha sido así desde el gimnasio griego, donde se cultivaba el cuerpo y el espíritu, y desde la epopeya homérica y los pies ligeros del pélida Aquiles. De aquellos tiempos viene la poesía épica; de aquellas edades las primeras olimpiadas. Que los dioses sirvan entonces un vino tinto a Gustavo Pereira.
El galardón es un reconocimiento al quehacer poético y así pone a la par el crear de los poetas con el de los narradores, hace rato reconocido con el prestigioso premio de novela Rómulo Gallegos. El epónimo de la distinción es también de los nuestros: “el chino”, Víctor Valera Mora, el viejo lobo de la nocturnidad luminosa, de la ranchera en su ley, del amor huracanado, del amanecer de bala.
Para apelar a la imagen de un amigo común que se llamó Orlando Araujo y era poeta, he sido compañero de viaje de Gustavo en algunos tramos de su camino vital. Antes, me incluyó en una antología de su autoría, “Jóvenes poetas de Anzoátegui, Sucre y Nueva Esparta”. Años después compartiríamos sueños y luchas en la Asamblea Nacional Constituyente de 1999. Tuve el privilegio de tener en mis manos el borrador que redactó de lo que sería el preámbulo de nuestra Constitución Bolivariana. Nunca se dijo tanto, en forma tan poética y brillante, en tan pocas líneas.
En la poesía de Gustavo nos ilumina de la belleza del decir con la reflexión honda y auténtica. La estética no lo sustrae del compromiso existencial. Extrañamos todavía la profunda sencillez –otra vez Martí- de sus añejos artículos periodísticos. Admiramos al investigador y al ensayista, el que se sumergió en las “Historias del Paraíso” y emergió con los papeles reveladores de nuestro “Costado indio”. El poeta de “Oficio de partir”, de “Los cuatro horizontes del cielo” y de todos los somaris.
Hoy vuelvo a cruzar la madrugada con Víctor Valera Mora y amanecemos de bala, como decir felices, con Gustavo Pereira http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/amaneci-de-bala-con-gustavo-pereira/27454
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26 de Julio, 2011
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"La poesía no funciona sin amor"
"Los premios son una contingencia más en la vida de cualquier ser humano"
El poeta ganó el Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora
DUBRASKA FALCÓN , GUSTAVO PEREIRA , POETA EL UNIVERSAL
lunes 18 de julio de 2011
Los versos que llenan las páginas del libro Los cuatro horizontes del cielo y otros poemas son los que menos vulneran al poeta venezolano Gustavo Pereira. Los que menos lo averguenzan. La obra que lo hizo ganador, el jueves pasado, de la tercera edición del Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora habla de amor. Sí, de amor. Pero no solamente del amor erótico, como asegura, sino del que se une con los seres humanos y su relación con el mundo.
"No creo que una poesía pueda funcionar sin amor", se adelanta a decir Pereira. "Coloco ahí los poemas que me eran menos vulnerables. Es decir, los que me avergonzaban menos en la vida, no los que me hacían sentir más orgullosos. Esa fue una antología. Es un libro grueso, no es sino una compilación de autor, de poemas, de todo cuanto yo he escrito. Probablemente sea una décima parte. Tal vez menos todavía".
-El veredicto del jurado asegura que el libro galardonado Los cuatro horizontes del cielo y otros poemas "trasciende lo meramente estético con una actitud humanista, sabiduría profunda, tintes irónicos y erotismo"...
-Guao, estoy avergonzado. Estoy conmovido. No sabía que ellos pudieran decir esas cosas sobre mis versos. Intento mantener los pies sobre la tierra y conservar lo que me hizo asumir la poesía como una conducta como una razón de ser en la vida desde muy temprana edad de mi vida. Eso no implica solo escribir versos. Implica también vivir, estar en el mundo, una manera de relacionarse con los otros seres humanos. Para mí es grato que el jurado haya dicho esas palabras.
-¿Qué había en sus obra para que el jurado la definiera de tal manera?
-¡Caramba, eso también quisiera saberlo! En el fondo también hay una verdad que no se puede ocultar: el simple hecho de enviar una obra a un concurso es porque se tiene siempre la presunción de ganarlo. Tener la intuición, la certeza o al menos la presunción de que el libro, cuando uno lo envía, tiene esperanza de ganar. Ya es un acto de banalidad elemental, desde luego. Pero ese libro no es sino una antología de autor de todos mis libros.
-¿Es de los que cree que a través de los premios literarios el escritor se consagra?
-No. Absolutamente, no. La historia de la literatura está llena de cientos de miles de casos como esos. Los premios son una contingencia más en la vida de cualquier ser humano. En el caso de los poetas, la poesía está tan subestimada, tan echada a un lado... De modo de que uno no hace sino celebrar que estas cosas ocurran. Este premio tiene una significación especial: Víctor Valera Mora era un entrañable amigo desde mi juventud, desde que estudiamos en la universidad. De modo que por ese lado hay una cuestión afectiva que prima sobre cualquier otra cosa.
-La poeta venezolana Judith Gerendas dijo que con el concurso se demuestra que la poesía está viva. ¿Por qué pensar lo contrario?
-Sí, algunas personas piensan que está muerta, porque la poesía no presume. La poesía no es un arte mediático. Tal vez dentro de las artes es el menos mediático. Por eso desprecio tanto a los poetas que quieren hacer carreras literarias. La carrera literaria es una argucia política, de relaciones políticas, que no tiene nada que ver con la poesía. La poesía es un arte más bien secreto. Tal vez es el único arte secreto que es compartido por multitudes. Todo ser humano abriga la poesía. Solamente que el espíritu práctico, cabe decir el espíritu mercantilista, se encargo de sacralizar la poesía para decir que era un oficio de tontos, de soñadores.
-Para el Premio de Poesía Víctor Valera Mora se enviaron 105 obras de 15 países. El jurado habló de un panorama que muestra la vitalidad de la poesía. ¿Cómo ve usted ese panorama?
-Hay vitalidad en la escritura. Hay vitalidad en los seres humanos que descubren. Se trata a veces de que la gente no sabe que existen libros de poesía y de que los libros de poesía solían ser caros. La gente no tenía acceso a los libros de poesía, así que se hacían ediciones de un corto tiraje. Por otro lado, los libros de poesía no se publicitaban jamás. Como sabemos, los que se publicitan son los de autoayuda. Y no porque todos los libros de poesía merezcan tal honor. Diría que entre los libros de poesía que se publican, algunos ni siquiera se pueden llamar libros de poesía. Pero en la medida de que la crisis de la humanidad ha impacto a las personas en lo profundo de su ser, se están buscando salidas y estás por supuesto no son salidas mercantilistas. Son salidas del espíritu. Son salidas del ser y no del tener.
-Se habla de que hay una tendencia coloquial en la poesía; tendencia que sigue unida al sentimentalismo. ¿La poesía no es igual a amor?
-Sin duda. Me confieso un invertebrado sentimental incorregible. Me siento orgulloso de eso. Creo que los sentimientos están por encima de la razón.
-¿Qué piensa hacer con el dinero del premio?
-Aún no lo sé. Tengo una familia tan numerosa y tan pobre, que espero que sea una alegría de esa familia tan numerosa.
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Isla Negra |
no se vende ni se compra ni se alquila, es publicación de poesía y literaturas. Isla Negra es territorio de amantes, porque el amor es poesía. Isla Negra también es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas. Breviario periódico de la cultura universal. Estante virtual de biblioteca en Casa de Poesía. |
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Gabriel Impaglione
poeta argentino residente en Italia director revista internacional de poesía Isla Negra fundada el 1 de abril de 2004
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