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Revista Isla Negra
Casa de Poesía y literaturas
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Entradas por tag: literatura
Mostrando 1 a 10, de 18 entrada/s en total:
20 de Noviembre, 2014 · General

Antípodas XXIV

 


El Paraguay es una nación conocida en el mundo por su 

agitada historia y turbulencias políticas, además de su música, 

carne y equipo nacional de fútbol. 

Pero esta "isla rodeada de tierra", con su compleja y rica realidad, 

también es   un país de escritores:  

desde el poeta Natalicio Talavera, el novelista José Rodríguez Alcalá 

y  el ensayista y Rafael Barrett, hasta el gran Augusto Roa Bastos,  

Gabriel Casaccia, Josefina Plá,  Renée Ferrer, Juan Manuel Marcos,

 Alcibíades González del Valle, Bernardo Neri Farina, Augusto Casola, 

Raúl Silva Alonso

y  Esteban Bedoya, radicado actualmente en Australia.   

En este tomo se recoge una selección de artículos, en español e inglés, 

sobre algunos de estos escritores, con el propósito de dar una idea 

de la creatividad de las letras paraguayas.

 

R.C. Boland Osegueda. Ed. El Urutaú ha dejado de llorar. 

Aproximaciones a la literatura paraguaya. 

Critical Approaches to Paraguayan Literature.

 ISBN: 978-84-8658-18-6 - 

Precio: US$40- Orders and Information/Pedidos e información: 

Antípodas, 49 Gordon Road, Long Jetty, NSW, 2261, Australia -

editor@antipodas.com.au

For other publications by Antípodas, 

please visit our website: ww.antipodas.com.au

Índice

 PARAGUAY

Clara Funes – Un saludo al Paraguay

Roy C. Boland Osegueda – Del margen hacia el centro: Introducción  a

          la literatura paraguaya

Juan Manuel Marcos – El postboom, precursor de Roa Bastos

Tracy K. Lewis – Hacia el Otro a la sombra de la globalización:

         traduciendo El invierno de Gunter de Juan Manuel Marcos

Vicente Brunetti – El Mito de Edipo en Yo el Supremo de Augusto

          Roa Bastos

Roy C. Boland Osegueda – The gua’a  Cries Freedom. Biblical

          Symbolism,  Intertextuality, Heroes and Knaves in Hijo de

          hombre, by Augusto Roas Bastos

Augusto Casola – El erotismo en la poesía femenina del

          Paraguay

Ricardo Rubio – Elvio Romero, un corazón que canta

María E. Osorio y María C. Jara – Taller de cuento breve y la

          escritora paraguaya

José Vicente Peiró – La revista La novela paraguaya. Un sueño

          olvidado

 

ESTEBAN BEDOYA

A PARAGUAYAN WRITER IN AUSTRALIA

 

Roy C. Boland Osegueda – On  translating and reading The Apocalypse

            According to Benedict  and Other Stories by Esteban Bedoya

Éric Courthès – El goce del texto  y las historias  múltiples en  La

          colección de orejas de Esteban Bedoya

Esteban Bedoya – "El séptimo día"

Esteban Bedoya – "Los artesanos y otras curiosidades. (Diario de

          un viaje a Braidwood)"

 

STROESSNER EN LA LITERATURA Y EL CINE

Rocco Carbone – Stronato: trauma, olvido y memoria

SUPLEMENTO GALLEGO

Coordinadores: José-Miguel A. Giráldez y Roy C. Boland Osegueda

Jorge González del Pozo – Ambulancia de Suso de Toro: 

El discurso textual de las drogas ilegales en la novela negra de fin de  siglo XX

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18 de Abril, 2014 · General

Literatura de élite versus literatura popular


(El caso de García Márquez y Cien años de Soledad)

 

Adriano Corrales Arias*

 

Muchos años después, frente al pelotón de investigadores y periodistas, el escritor Gabriel García Márquez había de recordar aquella noche remota en que Franz Kafka lo llevó a conocer el hielo. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, por eso Alvaro Mutis, a sabiendas de ello, le presentó de golpe al otro personaje que habría de ayudarle a reescribir la historia: Juan Rulfo. Y así, con Pedro Páramo desplegado y a cuestas, despejó el panorama hasta lograr referirnos la increíble y triste historia de Macondo, produciendo ese fenómeno conocido como Cien años de Soledad.

 

Sin embargo, y según ciertas leyendas urbanas, pareciera que  algunos escritores, como Jorge Luis Borges y sus adláteres, consideran la novela de Gabo como una simple recopilación del folclore colombiano, específicamente caribeño, por extensión latinoamericano. Dicho de otra manera, para algunos estudiosos, escritores e intelectuales, la novela no alcanza la calidad ni el rigor de una verdadera obra literaria, incluso muchos pronostican que dentro de 50 años nadie recordará al autor y sí al mismo Borges y a Rulfo, para colocar dos ejemplos de una larga lista.

 

La polémica abarca más y se extiende desde los años cincuenta del siglo pasado. Ciertamente el Realismo mágico, o lo Real maravilloso, está agotado. Su ciclo, que produjo obras rotundas como Hombres de maíz o El señor presidente de Miguel Ángel Asturias; Ecue-Yambe-O,Los pasos perdidos, El reino de este mundo  El siglo de las luces de Alejo Carpentier; Las lanzas coloradas de Arturo Uslar Pietri; o casi toda la obra garcíamarquiana, se ha cerrado dando paso a un abanico de posibilidades narrativas que se abre hasta lo que algunos denominan  luxaciones posmodernistas, muy cercanas al collage, el happening, el vídeo, el zapping, el pastiche y el panfleto.

 

Pero ¿qué es el Realismo Mágico, o lo Real Maravilloso? Alejo Carpentier, desde el Surrealismo, y en contraposición con el mismo, definió al segundo como la creación de un mito americanista y barroco; García Márquez, desde su colombolatinoamericanidad, delimitó al primero como un “realismo desmesurado” donde el mito es destruido por la historia. Más allá, o más acá, de ambas definiciones, la academia hispanoamericana, especialmente la española, intentó definirlos desde ambas perspectivas, pero siempre con la incómoda postura de quien sabe que llegó tarde al convite.

 

La confusión teórica-metodológica, o propiamente estética, procede de la asimilación del Realismo Mágico, o lo Real Maravilloso, con la Nueva Novela Latinoamericana (el boom de los sesenta/setenta), y del sospechoso concepto sobre lo desmesurado y fantástico de la realidad (identidad) americana frente a lo europeo. Así, se quiso embutir en un solo saco a novelistas que comparten franjas temáticas y hasta de estilo en algunos momentos, pero que son diametralmente opuestos en el abordaje estético, caso de Juan Rulfo, Augusto Roa Bastos, Juan Carlos Onetti, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, José Donoso, Jorge Amado, Ernesto Sábato y Julio Cortázar, para mencionar a los relevantes del boom. Como se sabe, la “nueva novela” latinoamericana transitó, y transita, por diversas autopistas ideo estéticas y no solamente por elRealismo Mágico o lo Real Maravilloso, como aún suponen algunos lectores y críticos europeos. Piénsese en precursores como Rafael Arévalo Martínez en Guatemala, Roberto Arlt, Filisberto Hernández o el mismo Borges en el Río de la Plata, para no mencionar a Cabrera Infante, Lezama Lima y  Severo Sarduy en Cuba, entre muchos otros.

 

Esa confusión es lo que, probablemente, gestó la flema borgiana, aunada a la vieja pugna entre cultura de élite (lo conocido recurrentemente como “culto”) y las culturas populares. La opción borgiana por la metafísica, la circularidad del tiempo y el mito del eterno retorno, así como la célebre polémica de su grupo de Florida contra el de Boedo, lo previnieron ante una literatura que se enriquecía de las culturas populares y de sus mitos, aunque en algunos de sus cuentos y poemas las aprovechara. Agreguémosle a ello la no disimulada percepción, en algunos círculos, de que Gabo no es un “intelectual”, sino un escritor-reportero, por tanto un personaje de “medio pelo”, a pesar de su apabullante éxito editorial y de su Premio Nóbel. O, a lo mejor, el mismo éxito le granjeó esa predisposición de intelectuales y escritores tipo Borges. Es decir, la siempre antigua y renovada polémica entre lo culto y lo popular (o entre un arte “auténtico”, “puro”, y un arte contaminado o híbrido) se tiñe también de esos preconceptos y suposiciones. Y aquí es donde sobreviene la verdadera discusión.

 

En mi primer año de universidad, en Humanidades, practiqué un análisis de El otoño del Patriarca, la novela más pretenciosa y experimental de García Márquez, cuya polifonía me causó no pocos dolores de cabeza. Aún no había leído Cien años de soledad por lo que me arriesgué a hacerlo. Mi primera sacudida, además de una extraña fascinación, consistió en que, de alguna manera, algunas de esas historias ya me las sabía, al menos alguien me las había contado pero de diferente manera y con diversos personajes. A medida que avanzaba en la lectura, repasaba los cuentos de aparecidos y de sustos que mi madre nos contaba en mi lejana infancia sancarleña, y recordé entonces a los campesinos que se reunían por la tarde en la pulpería-cantina de mi padre a contar historias de esa estirpe, como la mata de yuca que sembró uno de ellos (En Marsella de Venecia de San Carlos) y creció tanto que, tratando de seguir una de sus raíces, cavó un túnel que fue a desembocar en pleno centro de Ciudad Quesada. Don Erlindo Arias era uno de esos copleros y contadores de “yucas” (exageraciones) conocidas en Guanacaste como “tallas”, especialista en un realismo popular tan desmesurado como el que exhibía García Márquez.

 

Asimilando un poco más la novelística garciamarquiana, caigo en la cuenta de que, al menos Cien años de Soledad, no es más que la estilización de aquéllas “yucas” y cuentos de aparecidos escuchados con embeleso y terror en mi infancia, hilvanadas por la maestría de un gran narrador. El mismo Gabo lo ha reconocido al confesar que la novela no es más que la recreación de las historias que le contaban sus abuelos allá en Aracataca, su pueblo natal. La fábula se asienta sobre  la rica y plural tradición oral de nuestras culturas populares, en su caso la de la costa caribe colombiana, región donde convergen variadas formaciones culturales y lingüísticas. Y esa es su verdadera riqueza.

 

Contrario a la narrativa fantástica, metafísica, de “pantalla chica” o experimental, la cual debe acudir básicamente a la capacidad intelectual y a la pericia imaginativa del autor, o a una mitología reconocible por el lector, el realismo garciamarquiano bebe en las fuentes inagotables de las culturas populares, imbricándolas con la Historia que a veces irrumpe violentamente desde el exterior destrozando el mito, caso del establecimiento de la compañía bananera en Macondo. Allí estriba la magia de una novela como Cien años de soledad: esas cosas extrañas que se nos narran no son exactamente la fantasía: el autor les impide ser fantásticas al tratarlas como si fueran cosas comunes y corrientes. Pareciera que estamos frente a frente con el narrador pues la novela tiene un alto grado de espontaneidad y su estilo es directo y conciso, justo como en la tradición oral. Todo ello con un certero humor y sin mayor pretensión que enganchar al lector para que se involucre en las acciones del mundo narrado.

 

García Márquez parte de la realidad sociocultural de su entorno para construir una metáfora latinoamericana que, a fuerza de verosimilitud escritural y de un origen que se hunde en las raíces de la cultura humana, adquiere significado universal. Cien años de soledad está en la preconciencia del pueblo latinoamericano y de la raza humana, porque se nutre de la oralidad popular y se apropia de matrices que trascienden fronteras y significados, debido a una enjundia narrativa reconocible en cualquier sitio. Así, son muchas la personas (como en el caso de La Biblia - que según García Márquez es la mejor novela que se ha escrito-, Las mil y una noches, La Iliada, El Quijote o el Ulises de James Joyce, para mencionar algunas cumbres de la literatura universal), que pueden hablar largamente sobre la novela sin nunca haberla leído. El argumento o fábula, más allá de su riqueza narrativa, la trascienden convirtiéndola en historia colectiva, en símbolo abierto al imaginario popular de todo un continente y de la humanidad.

 

Aquéllos que vaticinan corta vida a esta novela emblemática de la literatura hispanoamericana del siglo XX no han reparado en su poder mágico trascendente: procede y acarrea materiales populares altamente sensitivos que se intercalan y entrecruzan con las formaciones socioculturales y lingüísticas más significativas del planeta. Por supuesto, siempre habrá lugar para la edición lúdica y fantástica de un Cortázar, la precisión imaginativa de un Rulfo, la fuerza onírica de un Onetti, la épica maravillosa de un Carpentier, la dicción profunda y magistral de un Roa Bastos, la profundidad intelectual y metafísica de un Borges o el barroco estilizado de un Lezama Lima, para no ir más lejos. Pero no hay duda de que García Márquez perdurará como narrador más allá de sus propios libros, porque ya se ha instalado en el corazón del imaginario latinoamericano y de la narrativa universal.

 

La polémica, ficticia o auténtica, continuará por otros medios, con otros matices e interlocutores. Nuestra narrativa irá enriqueciéndose con nuevos aportes y nombres porque el mundo de la literatura es plural, ancho y ajeno. Pero la cosmovisión latinoamericana ya no podrá desterrar ese libro mítico escrito por un costeño nacido en Aracataca.

 

 *Escritor costarricense.

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17 de Julio, 2013 · General

Jorge Carrol: sus Obras casi-completas...

ha sido publicado en el portal de la Red de Bibliotecas Landivarianas, en “Libros y más…”,   las Obras casi-completas de Jorge Carrol.
 
 El enlace directo a “Obras casi-completas de Jorge Carrol”  es:
 
 
De todas sus obras faltan por razones contractuales, sus cuatro no-novelas: “Los pájaros perdidos”, “Tenía razón Vicente Huidobro: hay que plantar miradas como árboles o cuando tenía todas las respuestas me cambiaron las preguntas”. “Bernal” y “El gliptodonte”, así como “Cuaderno sin fronteras”.
También faltan su primer libro (“Inamor”, publicado en Santiago de Chile en 1968 y destruido por el autor) y “El hombre y la tierra” (publicado por Ediciones Maldoror, en Buenos Aires 1963, y que se encuentra extraviado, pero no en la Biblioteca Nacional Argentina.
 
Jorge Carrol nació en 1933, en Buenos Aires, Argentina. Por casi medio siglo ejerció la publicidad, el periodismo y la cátedra universitaria en: Argentina, Chile, Colombia, Guatemala, Panamá, Puerto Rico y Venezuela.
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20 de Julio, 2012 · General

Literatura de mujeres

 

Una mirada desde el Feminismo,

                           a propósito del libro de Diana Miloslavich (Perú)
 
Rosina Valcárcel
                                                          No se nace mujer, se llega a serlo

En 1968, las reformas del velasquismo llegan a la escuela, Diana las defiende. Los años 1969-1970 en la secundaria influyen en su destino. Discute las propuestas de Pablo Freyre y de la Reforma Educativa. Entre 1973 y 1975 labora con el historiador Antonio Núñez Jiménez, embajador de Cuba. Estudia literatura en San Marcos en los turbulentos años libres. Diana, la joven inquieta trotskista, preside el Centro de Estudiantes de Literatura de San Marcos (1976-1979); se compromete con la campaña de Fernando Lozano y Edmundo Sanabria, por el juzgamiento de los policías asesinos (1977-1978), y lucha contra la pena de muerte (1978).
Se va a México por quince días y se queda casi cinco años. Ahí milita con las feministas; apoya a los refugiados guatemaltecos con
Carlos Martínez y Tania Álvarez y entra al Taller de Derechos Humanos y Minorías Étnicas, en El Colegio de México (1984-1985), donde conoce a Rodolfo Stavenhagen. Vuelve al Perú llena de libros bajo el brazo: Rosario Castellanos, Elena Garro, Elena Poniatowska, y con imágenes de Frida Kahlo y Remedios Varo . Entonces comparto con ella una amistad festejando nuestro México en todo su esplendor.
En nuestras charlas teníamos como referente a grandes activistas del movimiento femenino, como Clara Zetkin (Alemania, 1857-Rusia, 1933), Rosa de Luxemburgo (Imperio Ruso, 1871-Alemania, 1919), quienes fueron las fundadoras del Día Internacional de la Mujer, y también del Partido Comunista de Alemania (antes, Liga espartaquista) con Karl Liebknecht y Franz Mehring (biógrafo de Karl Marx). Clara Zetkin muere en la Unión Soviética y Rosa de Luxemburgo es ejecutada juntamente con Karl Liebknecht. Y Alexandra Kollontai (San Petersburgo, 1872-Moscú, 1952), revolucionaria y comunista rusa, quien en 1918 fue una de las organizadoras del Primer Congreso de Mujeres Trabajadoras de toda Rusia. Kollontai lucha por los derechos de la mujer, por las igualdades de la mujer
y el hombre; modifica leyes para suprimir la subordinación de la mujer. Con ella se aprueba el divorcio y el aborto. Pero Stalin se encarga, en la década del 20, que sus hazañas no continúen y la confina a la vida diplomática en el extranjero. Sus biógrafos la recuerdan como “uno de los paladines del movimiento feminista”.
Hemos oído afirmar, sueltos de huesos, que:
“Una ideología tan insólita y desmesurada como el feminismo, que pretende explicar la historia de la humanidad, desde los orígenes de la civilización hasta nuestros días, como un proceso ininterrumpido de opresión de todos los hombres sobre todas las mujeres, por fuerza tiene que dejar en la oscuridad enormes porciones de la realidad histórica y social para que su argumentario conserve cierta coherencia”.
Diana Miloslavich inicia su libro, Literatura de mujeres: Una mirada desde el feminismo (Lima, 2012, Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán) , con tres seres increíbles, cuya pasión fue la escritura y el anhelo de una mejor condición de vida para las mujeres. Autoras emblemáticas en la historia de la mujer por su defensa de las reivindicaciones desde perspectivas y épocas diferentes: Sor Juana Inés de la Cruz (México, 1651-1695), Flora Tristán (Franco Peruana, 1803-1844) y Simone de Beauvoir (Francia, 1908-1986).
Diana acertó al elegir a estas escritoras transgresoras del statu quo, que han aportado y siguen contribuyendo al desarrollo del pensamiento y la praxis feminista.
A cada una de estas protagonistas, Diana le da un tratamiento y análisis singular:
Sor Juan Inés de la Cruz, debido a las circunstancias históricas que le toca vivir, recurre a simulaciones de recursos literarios con el fin de mostrar la inconformidad ante el orden establecido social y eclesiástico. “Primero sueño” (1692) es el poema más importante, según la crítica. De acuerdo con el testimonio de la poeta, fue la única obra que escribió por placer y publicado como parte del tomo primero de sus obras completas.
Flora Tristán (París, 1803-Burdeos, 1844), en cambio, por su historia familiar y su posición ideológica, si se quiere, de clase, no acude a dichas simulaciones; más bien, es abierta como se expresa en sus crónicas, viajes, testimonios, porque lleva en sus entrañas el feminismo (Peregrinas de una paria, 1838) que luego desarrolla con mayor solidez en su apuesta por el socialismo (Unión obrera, 1843).
Entre 1833 y 1834, Flora Tristán emprende un viaje a Arequipa en búsqueda de la redención de su condición de paria. Al nombrar su libro como “Peregrinación”, la escritora alude el carácter de expiación que acompaña su peregrinar al nuevo mundo. El artículo se centrará en el reconocimiento de la representación de Tristán como sujeto escindido entre el mundo europeo y el mundo colonial, condición a la que sobrepone el enmascaramiento propio de lo femenino proveniente de la cultura patriarcal. La propuesta de lectura busca develar cómo se construye Tristán como sujeto y cómo se representa mediante el enmascaramiento. Al titular el libro Peregrinaciones de una paria, Tristán se adscribe a la concepción moderna de la identidad como creación coherente y unívoca. El peregrino es un ser en búsqueda que se sabe de tránsito tanto en el espacio como en el tiempo que habita, su errancia lo lleva al encuentro consigo mismo. La lectura de la obra desde los postulados de la autobiografía, hace posible situar el personaje histórico en su autorrepresentación. La memoria autobiográfica se ciñe al tiempo en que —la escritora— emprende su viaje al Nuevo Mundo, su mirada es la de una mujer burguesa, mediada por la ideología posnapoleónica que se cifra en la búsqueda de la libertad. Flora Tristán se construye como sujeto moderno; esto es, como sujeto unívoco y coherente que peregrina en búsqueda de una verdad. Regresar al texto autobiográfico decimonónico en Peregrinaciones de una paria hace posible la valoración del discurso que le es propio y la comprensión de la construcción de Tristán como sujeto moderno .
Simone de Beauvoir, desde un enfoque filosófico, cuestiona la sociedad hegemónica masculina. El segundo sexo, libro de bandera para los círculos feministas, convoca a mujeres de distintos niveles, tanto social como cultural. Abre puertas e internacionaliza su pensamiento de vanguardia feminista, legando a lideresas y autoras su rebeldía intelectual y gestando, así, el movimiento feminista. Posteriormente, De Beauvoir acentúa: no una emancipación superficial, sino la descolonización de la mujer (1972).
Simone, “El castor de guerra”, como la llamó Jean Paul Sartre, quien tanto habría de marcar su existencia.
El segundo sexo (1949) en su época se convirtió en un auténtico best seller y un escándalo, pues abordaba de una forma clara y contundente temas hasta entonces poco menos que tabú (el aborto, la menstruación, el lesbianismo, la prostitución…) y trataba desde puntos de vista opuestos a los tradicionales otros tan ‘sagrados’ como la maternidad. Se considera una de las obras fundacionales del feminismo, además de una obra enciclopédica, ya que aborda la identidad de la mujer y la diferencia sexual desde varios puntos de vista: psicológico, histórico, biológico, antropológico… para llegar a la conclusión de que “no se nace mujer, se llega a serlo” y de que “ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”. Como sostiene Danièle Sallenave en su magnífico libro Simone de Beauvoir: contra todos y contra todo …“lo que asombra hoy, en una época radicalmente diferente, no es la intrepidez, por no decir la imprudencia, de los compromisos de esos intelectuales; ni siquiera sus ideas, sobre las que se podría discutir infinitamente (…) Asombra la seguridad de esos intelectuales, su modo de proclamar la verdad y de sentirse autorizados a proclamarla”. Ahora bien, estamos hablando de otra época en la que, los pensadores, como Simone de Beauvoir, gozaban de un reconocimiento público de su autoridad...
De estas mujeres epígonos, que han participado en la construcción del pensamiento feminista, como bien lo destaca Diana Miloslavich, sin desmerecer el discurso poético de sor Juana Inés de la Cruz, ni la descollante narrativa de Simone de Beauvoir, yo, personalmente, me identifico más con la revolucionaria y precursora del socialismo: Flora Tristán por cuanto se involucró en las luchas populares.
Invita a la reflexión la entrevista de Alice Schwarzer (publicada en 1984) donde enfatiza Simone de Beauvoir: “antes no había militado porque el feminismo era reformista, pero el que surge después de mayo del 68 es un feminismo radical y en este sí merece la pena enrolarse” (p. 67), y a finales de 1970, suscribe el manifiesto a favor del aborto y evoca la marcha. Veamos un pasaje:
“Entonces nuestro cortejo se puso a gritar: ¡No tendremos hijos para los cuarteles! Y todos nos pusimos a cantar La Internacional” (p. 67). Aquí, De Beauvoir ya concibe que la praxis política sea un derecho que fortalece la conciencia de la mujer. Actividad que realiza un siglo antes Flora Tristán.
Dentro de sus preocupaciones, Diana también se detiene en las escritoras mexicanas y en las peruanas como Clorinda Matto de Turner (1852-1909) con Aves sin nido, 1889, Magda Portal (1901-1989), poeta vanguardista; Yolanda Westphalen (1925-2000), de la generación del 50; Cecilia Bustamante, de la generación del 60, entre otras escritoras del XX.
Subrayamos la apuesta de Diana. Este libro cautiva por su aproximación al quehacer de una Historia de la literatura feminista y a los fundamentos y herramientas para el cuerpo de una Crítica y teoría literarias.
Saludemos el nacimiento de este libro.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS.-
-c/f: Blog de revisión crítica del feminismo y otros descarrilamientos de la historia.
-Diana Miloslavich. Literatura de mujeres: Una mirada desde el feminismo. Lima, Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, 2012.
-“Autobiografía y representación en Peregrinaciones de una paria de Flora Tristán”: Blanca Inés Gómez Buendía. Universitas humanística , págs. 61-67.
-Danièle Sallenave: Simone de Beauvoir: contra todos y contra todo. Galaxia Gutenberg, 2010.
-Rosina Valcárcel. Diario de talismanes. Lima. Santo Oficio, 2005.

Lima, 20 de julio de 2012.
17 Feria Internacional del Libro Lima 2012.
Rosina Valcárcel
 

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06 de Junio, 2012 · General

Censura del blog di Giovanna Mulas

 
"Giovanna Mulas, il Blog", blog ufficiale della scrittrice, e' stato censurato, oscurato.
L'artista riporta, in una Lettera Aperta ai suoi Lettori (4 giugno 2012):
 
 
"Giovanna Mulas, il Blog" e' stato censurato, oscurato.
Ovviamente esistono cose piu' importanti nella vita. E se ci rifletto, sulle vere disgrazie intendo, qui, ora, con accanto la settima tazza di caffe’ freddo e senza zucchero, quasi mi... vien da ridere per queste mie righe che, in fondo, solo una denuncia rappresentano.
Ma in un’Italia 2012 da informazione manipolata, alla deriva, dove la buona letteratura -strumento critico e democratico- puo’ metaforicamente venire bruciata con l'illusione di bruciare cosi’ la stessa mente umana;
in un paese dove anche una certa intellettualita' (almeno quella ritenuta tale dallo spettatore medio, re del consumo e best seller imposto) batte il tamburino in TV all'ordine dall'alto ecco, in un' Italia cosi' l'informazione vera, quindi l'etica ad essa legata, possono fare paura, infastidire.
Occorre oscurare.
E oggi scopro che il mio blog ufficiale, “Giovanna Mulas, il Blog”, online da pochi mesi ma che ha gia' superato felicemente le diecimila visualizzazioni;
e' stato censurato, oscurato.
Lapalissiano che non e’ la prima volta che la censura mi tocca ne’, so, sara’ l’ultima; continuamo a chiederci se e’ piu’ grave la censura in se’ o una repubblica democratica che la promuove e accetta.
Detto questo, pezzi come "Opus Dei", "Mario Monti e la Goldmansizzazione dell'Europa", "La violenza si nutre di omerta': denunciamo la violenza", "Corruzione editoriale e letteratura alla deriva", "Il vero volto della CIA" ed estratti ad hoc della mia letteratura, hanno evidentemente ottenuto cio' che si prefiggevano dall'inizio di ottenere: rompere, far pensare in un sistema votato all’azzeramento di massa critica.
Violenza e prevaricazione della censura a parte, l’evento, amici miei, deve rappresentare un motivo in piu’ per continuare a denunciare, uniti, di quel certo carnevalaccio de’ noantri, di strumenti a fiato dai quali penzola coda testarda.
Tra qualche giorno vi indirizzeremo al mio nuovo blog dove, da altro falo’ di “mortale flagello dei libri”, tornero’ a salutarvi ancora, nonostante la censura.
Nonostante la censu
Nonostante la cen
Nonostante.
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13 de Marzo, 2012 · General

Fallece el escritor tabasqueño Ciprián Cabrera Jasso

 

 

Deja de existir a los 61 años de edad el prolífico escritor que en diciembre pasado fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

 

Este domingo 11 de marzo, a la edad de 61 años falleció en la ciudad de Villahermosa, el reconocido escritor tabasqueño Ciprián Cabrera Jasso, quien en diciembre pasado fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente al estado de Tabasco.

Ciprián Cabrera Jasso, -coloquialmente conocido por todos como “Pano”-, nació en el municipio de Emiliano Zapata, Tabasco el 2 de julio de 1950. Se graduó en la carrera de psicología en la UNAM. Posteriormente hizo estudios de literatura inglesa en la Universidad de Michigan, en los Estados Unidos. Recorrió el país dando lecturas de su obra poética y narrativa e impartido lecciones y conferencias en diversas universidades del extranjero, como la de Amberes, en Bélgica. Fue miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y del Comité del Archivo histórico del estado de Tabasco.

Ocupó el cargo de director de educación, cultura y recreación en el municipio de Centro, Tabasco. Fue director editorial y asesor del Instituto de Cultura de Tabasco. Además se desempeñó como jefe del departamento de publicaciones y difusión cultural de la Secretaría de Educación de Tabasco y director de la Biblioteca Pública del Estado José María Pino Suárez.

Su obra poética, presente en más de diez antologías, comprende más de quince títulos: Trilogía de sombras (1985), Quinteto de cámara (1986), Nadie detendrá el viaje (1986), Kasandra (1988), Diario de muertos (1989), La ventisca (1990), Poema en busca de luz (1991), Las devastaciones del barbasco (1991), Los enebros (1993), Los dones del insomnio (2004) y Obra poética tomos I, II y III, Los rostros del viento (2007), Desde San Juan Bautista (2008), La diosa (2010), En las edades del silencio (2010), El divino vuelo (2011), La conciliación celeste de los salmos (2011) y Con el reflejo del agua en tu rostro (2011).

Es autor de los cuentos Entre la luz de la luna y el retrato (1986), Las once fantasías y un viaje al país de la noche (traducido al inglés por Leand H. Chambers de La Universidad de Denver en Colorado, Estados Unidos, 1987) y Los oníricos y otros cuentos del sueño de la vida (2008).

Incursionó además, en otros géneros, y en su bibliografía constan las novelas: Onishi y la fiesta de infierno, Celia y la oscura esperanza, Ciliace y el borde de la oscuridad, El rostro oculto de la luna; además de una obra dramática titulada: El retrato; para no hablar de los varios libros de ensayo e investigación que muestran la variedad de sus intereses intelectuales.

Numerosas revistas y periódicos como Siempre!, La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, La Orquesta, Textual, Poesía, Cultura sur, Manglar, Expresión, Parva y Tierra Adentro, El Nacional, El Presidente, El Avance, El Novedades de Tabasco y Tabasco Hoy se han beneficiado con su colaboración. En 2006 fue distinguido por su obra con el Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer para obra publicada.

El pasado 08 de diciembre, Ciprián Cabrera fue elegido como miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, en reconocimiento a su trayectoria como “ un autor que ha sabido expresar la riqueza poética de su estado natal y su gente y una vida entregada a las letras y su difusión”.

En el texto de dicho nombramiento, la Academia reafirma que dicho órgano colegiado “se beneficia con los conocimientos acumulados por un estudioso sensible y atento a la historia y la cultura de Tabasco, es notable y variada su vocación literaria, su amor por la lengua y su trayectoria docente; además, ha llevado su interés por las humanidades a múltiples foros dentro y fuera del país”.

POETA HOMENAJEADO

El pasado 13 de febrero, en la ceremonia inaugural del VIII Encuentro Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer Cámara efectuada en el Planetario Tabasco 2000 de Villahermosa, el Gobierno del Estado y el Instituto Estatal de Cultura ofrecieron un homenaje a Ciprián Cabrera en reconocimiento de su notable trayectoria literaria.

Ante poetas de trece países de Iberoamérica asistentes a este coloquio literario, el jefe del ejecutivo estatal, Andrés Granier Melo entregó un reconocimiento al homenajeado, destacando sus aportaciones a la cultura tabasqueña y a la poesía hispana

El esa ocasión, el escritor Lácides García Detjen, rector de la Universidad Olmeca hizo una apología sobre el homenajeado, destacando sus andanzas literarias, su labor como promotor cultural y diversas anécdotas personales en las que exaltó el don de la amistad.

Además de este homenaje, cabe señalar que se encuentra en prensa la antología de dramaturgia Telón tropical, que edita el Instituto Estatal de Cultura, en el que aparecerá “La manzana”, obra póstuma de Ciprián Cabrera Jasso.

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05 de Marzo, 2012 · General

La gran fiesta de los libros

 
Luis Britto García
 
1
¿Por qué debe una nación crear libros? Porque los libros crean naciones. Al unificar los usos y prácticas de un idioma y preservar los valores de un pueblo, son la precondición de un poder político unificador. No podemos explicarnos Israel sin la Biblia , Grecia sin la Ilíada y la Odisea , China sin los Libros de la Sabiduría de Confucio, los países musulmanes sin el Corán, Italia sin El Príncipe o La divina comedia, y ni siquiera España sin El Quijote. La memoria colectiva, que al principio podía perecer con los profetas y haedas, ahora es imperecedera y compartida.
2
A tal sociedad, tal libro. En las comunidades originarias el libro es de todos y se recita ante la colectividad reunida. En las sociedades estratificadas pasa a ser patrimonio de una casta de escribas. Con el capitalismo, se masifica industrialmente. La oferta y la demanda rigen todo el circuito, desde la escritura hasta la destrucción de los ejemplares no vendidos. Antes la Santa Inquisición quemaba los libros que la gente quería leer; ahora el santo mercado reduce a pulpa aquellos que la gente no lee. Como todo producto industrial, el libro pasa a ser mercancía reservada para quienes pueden adquirirla y  descifrarla.
3
En el capitalismo, dos factores influyen poderosamente en el consumo del libro: el nivel de ingresos y el nivel de educación. Ambos por lo regular están estrechamente relacionados. Instrucción formal elevada y alta remuneración tienden a ir de la mano. La primera resulta de la educación, que en las sociedades desiguales también está desigualmente distribuida. Los privilegiados se la reservan como instrumento de perpetuación del privilegio. La diferencia de lectura es también diferencia de nivel del desarrollo. La estratificación social es estratificación de la lectura.
4
Por consiguiente, las políticas sobre el libro son asimismo políticas económicas y sociales. Para el año 2000, en el mundo entero el promedio de años de escolaridad era de 6,7;  en América Latina y el Caribe, de 5,7;  en los países desarrollados, de 8,8. Para 1995, en el mundo entero culminaban la educación secundaria alrededor de un 35% de los habitantes;  en América Latina, poco más de un 20%. En el mundo entero terminaba la educación superior más de un 19% de la población; en América Latina poco más de un 12% (Pineda, José G.: “Educación y crecimiento económico: un enfoque multidimensional”, Revista BCV. Vol.XIX. n°2, Caracas, julio-diciembre 2005 p. 124-125). En muchos de sus países no se ha vencido el analfabetismo.
 
5
 
En la última década, Venezuela ha realizado formidables esfuerzos para vencer estas carencias de la región. A fines del siglo XX, se proyectaba una privatización del sistema educativo que lo hubiera hecho inaccesible a la mayoría de los venezolanos. Pero con la llegada al poder de la Revolución Bolivariana en 1998, el gasto educativo saltó de menos del 3% del PIB   al 5,4% en 2000  y al 6,3% en  2008. Gracias a la Misión Robinson , Venezuela alfabetiza 1.678.671 personas para 2009 y erradica el analfabetismo. En 1990, sólo 39,96% de los niños asistían al preescolar; en 2008 concurre más del doble,  el 84,8%. Para  1998-1999, sólo el 53,41% de los niños en edad escolar asistía a la educación inicial pública; para  2008, lo hacen el 84.8%. No sólo se les garantiza la educación gratuita: para 2008, unos 4.055.135 alumnos del sistema de Educación Básica son atendidos por el Programa de Alimentación Escolar, un incremento de casi el doble desde 1999. En 1988 sólo el 18% de los jóvenes estaban matriculados en el sistema educativo, para 2008 es el 42,37%. En la última década el gobierno ha creado 15 nuevas universidades; la matrícula universitaria se duplicó de 894.418 educandos en 2000 a 2.109.331 en 2009. En Venezuela estudian 9.329.703 personas: uno de cada tres venezolanos en un país de más de 27 millones de habitantes. La inmensa mayoría de los establecimientos en todos los niveles son públicos y por tanto gratuitos; el acceso a la educación está universalmente garantizado.
 
6
Pero la derrota del analfabetismo y el incremento exponencial de la educación no garantizan el automático crecimiento del público lector. La talla moderada de éste no alienta el desarrollo de una gran industria editorial capitalista: las librerías importan títulos que la promoción editorial impone y los venden a precios prohibitivos. Para tener un país de lectores se requieren masivas políticas públicas de edición  y de distribución a precios subsidiados o a veces gratuitos. Algunas cifras dan idea de este incremento.
Para el año 2000, en Venezuela las instituciones públicas editaron 38 títulos. Para 2006 eran 1.022 títulos, para 2008, se imprimieron 829 títulos, más de dos por día. Más significativos son los números totales de ejemplares: para el año 2000, se imprimen 65.800 volúmenes; para el 2006  son 4.270.272 y para el 2008, ya son  5,838.880: casi un volumen por cada cuatro habitantes. Cinco revistas culturales circulan encartadas semanalmente en cotidianos afines al bolivarianismo. Esta producción es vendida o distribuida por 51 librerías públicas (Kuai-mare).
 
7
El libro optimiza sus efectos cuando el mismo ejemplar está disponible para varios usuarios. Para 2008 la Red Nacional de Bibliotecas Públicas cuenta con 56 bibliotecas públicas, 277 salones de lectura, 23 puntos de préstamos, 20 servicios móviles y adicionalmente 24 bibliotecas públicas, cada una en la capital de un estado.  Para 2008, este sistema atendió 14.893.047 usuarios, que consultaron 33.314.937: más de una consulta por cada integrante de la población (Anuario Estadístico 2009, Instituto Nacional de Estadística, pp.244-247). Se realiza anualmente una Feria Internacional del Libro en Caracas, otra Feria del Libro de la Gobernación de Caracas, e innumerables eventos de la misma índole, públicos o privados.
 
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La lectura parece pasión solitaria pero nos comunica con la humanidad. La cita entre  libro y lector se vuelve fiesta entre lectores en las Ferias. Cada año hay varias en las capitales, una en la Gobernación de Caracas,  y la Feria Internacional del Libro de Venezuela. La Feria Internacional del Libro de Venezuela 2012, que arranca el 9 de marzo, tendrá 126 kioscos y desarrollará unas 300 actividades en diez días; no quiero pensar en el número de títulos ni de ejemplares. Para el lector apasionado, todo el año es Feria del Libro. Abrir una página es la mayor fiesta imaginable.  Este año me declaran Escritor Homenajeado, Monte Ávila inaugura la Biblioteca Luis Britto García, varias editoriales bautizan mis libros,  la Cinemateca exhibe las películas basadas en mis guiones y Román Chalbaud presenta mi pieza de teatro Muñequita Linda. A ver si hago algo para merecer tantos honores.
 
 
FILVEN 2012
 
Prensa MAELCA (01.03.2012) Monte Ávila Editores Latinoamericana invita a las actividades literarias, culturales e intelectuales que realizará durante la Feria Internacional del Libro de Venezuela, Filven 2012. A continuación información sobre la rueda de prensa y actividades de Monte Ávila.
 
Filven 2012
Pedro Calzadilla expresó en rueda de prensa: “Esto no se ha logrado por casualidad”
 
Hoy, 1° de marzo, el Cenal llevó a cabo en la Librería del Sur del Teresa Carreño una rueda de prensa sobre Filven 2012. Estuvieron presentes el Ministro de Cultura Pedro Calzadilla, Christhian Valles por el Cenal, Carlos Noguera presidente de Monte Ávila, y los presidentes de Biblioteca Ayacucho y la editorial El perro y la rana, Humberto Mata y William Osuna, también Oscar Ramos Embajador de Uruguay en Venezuela.
 
Pedro Calzadilla declaró que la Filven 2012 “va a tener la feliz circunstancia de reconocer a un importante escritor de Latinoamérica y Venezuela: Luis Britto García”. Christhian Valles agregó que se llevará a cabo la obra de teatro “Muñequita linda” con autoría de Britto García y dirección de Román Chalbaud, del 15 al 17 de marzo, para honrar al homenajeado y también a toda Venezuela con esta pieza que enorgullece a la Filven y apoya un aspecto crucial de esta 8va Feria: el tratamiento que se brindará al pabellón infantil y juvenil.
 
Por su parte el Embajador Oscar Ramos comentó la grandeza que encuentra en la feria del libro venezolana, invitó a todos a este gran evento y llamó a reflexión expresando que mientras más libros tengamos y leamos menos condicional será la libertad.
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02 de Marzo, 2012 · General

A morte do tradutor de Guimarães Rosa para o alemão

 

Por Edgard Weizel

 

 

Curt Meyer-Clason, que morreu em janeiro, foi um dos maiores divulgadores da literatura latino-americana na Europa. Traduziu para o alemão obras seminais como “Grande Sertão: Veredas”, de Guimarães Rosa, e “Cem Anos de Solidão”, de Gabriel García Márquez

 

Curt Meyer-Clason, o grande divulgador da literatura brasileira, latino-americana e portuguesa na Europa no pós-Segunda Guerra Mundial, morreu em Munique, sul da Ale­ma­nha, em janeiro, aos 101 anos.

Meyer-Clason, tradutor, escritor, editor, ensaísta e crítico, deixou uma obra incomparável — cujo volume e conteúdo só aos poucos é conhecida em sua profundidade. Seu nome não constava nas manchetes de primeira página — só nos círculos editoriais, entre autores e leitores. Os estudiosos do ramo terão décadas de trabalho para pesquisar, analisar e interpretar a enorme quantidade de documentos, registros, apontamentos que Curt Meyer-Clason produziu e deixou para a posteridade. Em seu acervo encontram-se , além disso, milhares de cartas de autores que traduziu.

Sua biografia é tão diversificada como os livros que traduziu. Por uma invulgar casualidade do destino, sua vida enveredou por um caminho que jamais planejara.

Curt Meyer-Cla­son nasceu em 1910 em Ludwigsburgo, cidade próxima à Stuttgart, no sudoeste da A­le­manha. Seus ancestrais eram da nobreza; seu pai era oficial no exército prussiano. Frequentou o ginásio em Stuttgart e, em seguida, matriculou-se numa escola de co­mércio. Era a carreira que pretendera seguir. Partiu para o norte da Alemanha. Em Bremen encontrou trabalho numa firma americana que atuava no ramo de importação de algodão e tinha filial em Le Havre. O jovem empregado aprendera, segundo suas próprias palavras, a “classificar algodão”. Do­minava o inglês e o francês e por isso foi incumbido de tratar da correspondência da empresa, trabalho este que tornava necessário seu constante deslocamento entre Bremen e Le Havre.

Em 1936 a firma enviou-o ao Brasil, para trabalhar em São Paulo como “controlador de algodão”. Nesta função conheceu os mais importantes portos do Brasil, também passava longos períodos na Argentina.

Radicou-se em Porto Alegre, onde dirigiu uma empresa fabricante de móveis. Curt Meyer-Cla­son tornou-se personagem conhecida na sociedade local. Desfrutava os prazeres que seu novo ambiente oferecia.
Era jovem e na época, o que era raro em sua i­da­de, já era dono de um automóvel conversível, uma prova de reconhecido status. Mais tarde, em uma de suas entrevistas, Meyer-Clason, em referência àquela época, disse: “Naqueles tempos eu era um dandy. Eu adorava três coisas: moças bonitas, gravatas e tênis”. 

Corria o ano de 1942. En­quanto na Europa a Segun­da Guerra  estava em pleno andamento, no Brasil Getúlio Var­gas tratava de manejar-se entre os blocos rivais. Curt Meyer-Clason foi confrontado com os algozes do Estado Novo. Foi preso e condenado a 20 anos de prisão — sob a acusação estar en­volvido em espionagens a favor do governo nazista da Alemanha. Até hoje essas acusações nunca foram confirmadas. Curt Meyer-Clason foi parar no presídio da Ilha Grande, no Rio de Janeiro, on­de ficou preso por cinco anos. Sobre Ilha Grande, disse ele, mais tarde: “O tempo pa­rou, enquanto que, em ou­tras partes do mundo, mi­lhões de ho­mens da mesma ida­­­de se matavam mutuamente”.

Seu companheiro no cárcere, outro cidadão alemão, o barão Gerhard von Klein, poliglota e extremamente culto, conseguiu despertar em Curt Meyer-Clason o interesse pela leitura. “Foi aí que eu aprendi a ler. Lía­mos tudo: Rilke, Thomas Mann, Friedell; Mon­taigne, Pascal, Pro­ust, Bernanos, Berdjiajew, Bu­­ber, os grandes russos e autores brasileiros. Tornei-me um outro homem.”

A consequência de sua amarga experiência com a repressão do Estado Nov o, aliada as suas naturais aptidões, aos seus interesses, as suas paixões e a sua  imensa capacidade de trabalho, trouxe-lhe, mais tar­­de, os méritos que indubitavelmente merece. O caminho por ele per­corrido foi acidentado e tortuoso. Os anos de cárcere foram a  casualidade do seu destino. Liberto do presídio da Ilha Grande, Curt Meyer-Clason estabeleceu-se no Rio de Janeiro, foi trabalhar no “comércio de compensação alimentícia exportando madeira de pinho contra a importação de uísque escocês”. 

Em 1954, de­pois de 17 anos no Bra­sil, Mey­er-Clason regressa à Alemanha “como um recém-nascido”. Fixa residência em Munique e começa a trabalhar como revisor para várias editoras. Nessa época ele era um dos mais frequentes visitantes do Consulado Geral do Brasil para onde se dirigia quase que diariamente “a fim de matar a saudade que sentia dopaís”. Não demorou e Meyer-Clason foi sendo solicitado para trabalhos de tradução. Foi assim que nasceu a ideia e o seu desejo de transferir a literatura latino-americana e a forma de vida do continente à Europa. Começou a verter obras do espanhol,  português, francês e inglês para o alemão.

Curt Meyer-Clason permaneceu em Munique até 1969. Nesse entretempo já havia traduzido Gabriel García Márquez, João Guimarães Rosa, Juan Carlos Onetti, César Vallejo, Augusto Roa Bastos, Jorge Amado, Carlos Drummond de Andrade e outros. Meyer-Clason tornara-se figura respeitada nos círculos editoriais e culturais da Alemanha. Paralelamente ao seu trabalho, Meyer-Clason mantinha estreito contato com quase todos os autores latino-americanos vivos da época.

Em 1969 Meyer-Clason recebeu o convite para assumir a função de diretor do Instituto Goethe, em Lisboa. Permaneceu na capital lusitana até sua aposentadoria em 1976. Portugal ainda vivia sob a influência dos anos da ditadura de Antonio de Oliveira Salazar, que deixara o governo, por questões de saúde, em 1968. Seu sucessor, Marcelo Caetano, seguindo a mes­ma linha política de repressão salazarista, até a Revolução dos Cravos, em 1974, em nada diminuíu o controle dos meios de comunicação. Meyer-Clason resolveu o problema à sua maneira. Transformou o Instituto Goethe, de Lisboa, “nu­ma porta aberta para a Eu­ropa”. A sede do instituto servia de ponto de encontro para escritores, representantes da intelectualidade portuguesa e dissidentes de todas as correntes políticas. Por outro lado, Meyer-Clason convidava autores e intelectuais alemães para encontros com autores portugueses. Os alemães  Wer­ner Herzog, Peter Weiss, Walter Jens, Martin Walser, Gün­ther Grass, Heinrich Böll, Hans-Mag­nus Enzensberger e o austríaco Tho­mas Ber­nhard são apenas alguns dos proeminentes da cultura alemã que passaram por Lisboa naquela época. Com uma companhia teatral de Lisboa, Meyer-Clason organizou apresentações do dramaturgo alemão Bertholt Bre­­cht na capital lusitana. Para­lelamente Meyer-Clason ajudou au­­tores portugueses, como Miguel Torga, José Sara­mago, António Lo­bo Antunes, a encontrar editoras para lançar suas obras na Alemanha.

O Instituto Goethe, de Lisboa, foi transformado em laboratório cultural “Eu vivia a meio passo da ilegalidade”, diria mais tarde. Em sua obra “Diários Portu­gueses”, ele  relata em detalhes os problemas enfrentados em Por­tugal du­rante o período repressivo. Curt Meyer-Clason tornou-se figura cultural respeitável em Portugal. Quando circulou a notícia de que deixaria a direção do Instituto Goethe, em Lisboa, foi iniciada uma campanha na mídia portuguesa, liderada por António Lobo Antunes, com o objetivo de convencê-lo a permanecer.

Entre os autores portugueses que verteu para o alemão estão Eça de Queirós, Camilo Castelo Bran­co, Miguel Torga, Fernando Na­mora, Carlos de Oliveira Al­meida Faria, Urbano Tav ares Ro­drigues, Jorge de Sena, Eugenio de An­drade e Sofia de Mello Brey­ner-Andresen. Também editou coletâneas de contos, poesias, ficção e ensaio.

Em 1976 Curt Meyer-Clason mais uma vez regressa a Munique, onde se dedica inteiramente aos seus trabalhos de tradução e à redação de textos e ensaios. Como autor deixou 15 títulos, entre os quais “Equador”, um romance biográfico no qual narra sua juventude sem orientação e identidade pessoal como resultado do período histórico que passava a Alemanha no fim do século 19 e princípio do século 20.

Sua obra principal, no entanto, encontra-se em seu amplo trabalho de tradutor. É impossível  mencionar neste texto todos os títulos das obras por ele traduzidas, pois a lista completa ultrapassa mais de 150 títulos. Para ilustrar seguem, além dos autores portugueses já mencionados (cuja lista não está completa), outros nomes de autores brasileiros e latino-americanos traduzidos por Curt Meyer-Clason:  Adonias Filho, Jorge Amado, Carlos Drummond de Andrade, Mário de Andrade, Jorge Luis Borges, Ignácio de Loyola Bran­dão, José Cândido de Carvalho, Rubén Darío, Autran Dourado, Almeida Faria, Gabriel García Márquez, Ferreira Gullar, Clarice Lispector, Machado de Assis, João Cabral de Melo Neto, Gerardo Mello Mourão, Pablo
Neruda, Darcy Ribeiro, João U­baldo Ri­bei­ro, Augusto Roas Bastos, João Guimarães Rosa, Fernando Sabino, Cyro de Mattos, José Sarney, César Vallejo, Octávio Paz , Antonio Di Bene­det­to e muitos outros.

Impressionante também é a lista de autores de outras nacionalidades que foram traduzidos por Curt Meyer-Clason. Eis alguns exemplos: Louis Baudin, Brendan Behan, Isaiah Berlin, Erich Blau, Alphonse Boudard, Geoffrey H.S. Bushnell, Alfred Chester, Antonio Di Benedetto, Jean Descola, José Gorostiza, Bernard Gorsky, Ronald Hardy, Alan Harrington, Sean Hignett, Martin Buber, Alberto Moravia, Luc Stang, Me mpo Gi­ardinelli, Vladímir Nabókov, Henry Roth, Elie Wiesel.
A relação de autores aqui citados não é completa. Curt Meyer-Clason não traduziu apenas um título de cada autor, em alguns casos traduziu suas obras completas ou parte destas.

Conheci Curt Meyer-Clason em 1992, por oportunidade de um seminário organizado pela Uni­versidade de Stuttgart. O renomado tradutor fora convidado para proferir uma série de palestras sobre literatura latino-americana. Na época Meyer-Clason estava com 82 anos, uma idade em que muita gente nem mais sai de casa. Sua aparência física chamava atenção. Alto como um soldado prussiano, de camisa e cachecol vermelho, subia ereto ao palco, não demonstrando a idade. Homem de personalidade carismática,  cativava a audiência com suas primeiras frases e prendia-lhes a atenção até o término das palestras que, em regra, duravam duas horas. Vinha com seus textos preparados, mas nem sempre os usava ou usava-os só por alguns minutos. Não raras vezes punha-os de lado e continuava a falar conforme lhe vinham as ideias. Formava suas frases de forma precisa, palavras exatas, com uma lucidez de espírito que transbordava seu profundo conhecimento literário. “O homem é uma biblioteca ambulante”, disse um cidadão ao meu lado.

No fim de cada palestra, foram seis no decorrer de uma semana, Curt Meyer-Clason permanecia à disposição para eventuais perguntas. Numa palestra, já era tarde, o ponteiro do relógio ultrapassava as 23h, e ao responder uma das perguntas, Meyer-Clason fez referência a sua tradução de “Grande Sertão: Veredas” e aos seus contatos com João Guimarães Rosa. Aproveitei para formular uma pergunta: “Sr. Meyer-Clason, eu gostaria de saber se o senhor teve muitos problemas para traduzir o ‘Grande Sertão’”. O conferencista olha-me de forma inquisitória, em seguida, num relance, deixa seus olhos vagar pela sala enorme e observa: “Escuta, esta sala é demasiadamente grande para este pequeno grupo. Conheço um barzinho, pertinho, a uma quadra e meia daqui. Que lhes parece, vamos todos para lá, e aí eu respondo a sua pergunta”.

Fomos. Seis pessoas, com ele sete. Mal o garçom trouxe os drinques, Meyer-Clason, sentado a minha frente, volta à minha pergunta: “Você quer saber se eu tive pro­­­blemas com a tradução de o ‘Grande Sertão’?” E logo enveredou na resposta. Em tom professoral, Meyer-Clason, começa seu monólogo, que nos prende: “É lógico que não foi trabalho fácil. Mas graças à amizade que, há longos anos, eu já vinha mantendo com João Guimarães Rosa, foi-me possível resolver as partes mais difíceis com o auxílio do próprio autor. Durante aquele período, João e eu trocamos mais de 500 cartas. Eu punha as questões, formulava as perguntas e ele respondia. Além disso, Guimarães Rosa veio a Munique várias vezes a fim de discutirmos os termos e as passagens mai s complicadas. Perma­necia, às vezes, de três a quatro semanas. Regressava ao Brasil para retornar algumas semans mais tarde. Às vezes discutíamos dias a fim de encontrar a terminologia certa ou adequada de um só vocábulo que, muitas vezes, nem se encontrava no dicionário. O que muito contribuiu neste trabalho foi o fato de João Guimarães Rosa ter sido poliglota. Falava fluentemente vários idiomas, entre os quais também o alemão que aprendera durante o período de 1938 a 1942, no qual fora cônsul-geral do Brasil, em Hamburgo. Aliás, o mesmo método de trabalho João Gui­marães Rosa manteve posteriormente com o seu tradutor italiano e americano. Tra­duzir o “Grande Sertão” é mais ou menos como traduzir o “Ulisses”, de James Joyce”, disse Meyer-Clason enquanto bebericava seu drinque. Despe­dimo-nos quando o ponteiro já se aproximava das quatro horas da manhã e o mestre-tradutor, o erudito em literatura brasileira, não demonstrava ne­nhum vest ígio de cansaço.

Os temas das noites seguintes não foram menos cativantes: Introdução à Literatura Latino-Americana e Jorge Luis Borges; Bra­silidade, As Mais Importantes Correntes da Literatura Brasileira, nos exemplos de Jorge Amado, Car­los Drummond de Andrade e João Guimarães Rosa; Pablo Neruda e a voz do Chile; O mundo de Gabriel García Márquez; Poder e Política na Literatura Latino-A­mericana. Todas as noites, ao fim da palestra, encontrávamo-nos no mesmo barzinho “a uma quadra e meia daqui”. Na última noite, um dos participantes do pequeno
gru­po, um estudante de literatura da Universidade de Heidelberg co­menta: “Esta semana valeu para dois anos de estudos universitários. Nunca aprendi tanto em tão pou­co tempo”.

Após estes encontros continuei a manter contato durante algum tempo com o invulgar mestre. Guardo, desta época, alguma cartas que trocamos.

Curt Meyer-Clason foi integrante da Associação dos E s­critores Alemães; do pen Clube da Ale­manha; e membro-correspondente da Academia Brasileira de Letras. Em 1972 recebeu o Prê­mio de Tradutor, da Academia Ale­mã para Língua e Poesia, e em 1996 foi agraciado com a Grã-Cruz de Mérito da República Federal da Alemanha.

Graças ao trabalho deste grande divulgador as literaturas brasileira, latino-americana e portuguesa  tornaram-se conhecidas na Eu­ropa. Meyer-Clason foi, como ele mes­mo dizia, “um construtor de pontes entre vários países”. No século 20, nenhum outro estudioso divulgou tanto e tão bem a literatura brasi­leira na Europa. Foi um dos ma­iores defensores do Brasil, apesar dos anos que passou nas pestilentas celas da prisão da Ilha Grande. Seus profundos conhecimentos sobre a literatura brasileira não têm comparação. Trabalhou em silêncio até os seus últimos dias e em silêncio se despediu, no mês de janeiro,  para a sua última viagem. A literatura brasileira e o Bra­­ sil muito lhe devem. Rendamos-lhe o profundo respeito e a homenagem perene que merece.

envío: Cyro de Matos

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30 de Enero, 2012 · General

Humberto Arenal y el trineo de Orson Welles

Humberto Arenal (La Habana, 1923 - 2012). Dramaturgo, narrador, guionista,
profesor de Arte Dramático, ensayista, crítico,  cubano, amigo.

por Alexis Díaz Pimienta

Curiosidades de la vida y la literatura. Cruces y yuxtaposiciones. Un personaje de ficción, Paquita Diligencia, la co-protagonista de una de mis próximas novelas, me he enviado un correo electrónico con un link a un artículo de mi ex vecina Paquita Armas Fonseca, ex vecina a su vez de mi ex vecino Humberto Arenal, el escritor con más estilo de escritor que he conocido nunca, un dramaturgo anglosajón nacido en Cuba, un habanero que cuando joven vivió en Nueva York y en sus últimos años andaba por La Habana como lo que parecía: un forastero ilustre, un visitante distinguido. Ilustre y distinguido: pese a las quejas de algunos filólogos, el castellano a veces es exacto. Humberto Arenal era un amigo ilustre y distinguido, un vecino, un dramaturgo, un narrador ilustre y distinguido. En el correo de mi personaje de ficción, Paquita Diligencia, todavía no aparece el trineo de Orson Welles del que hablo en el título; todavía no aparece ni siquiera Orson Welles, pero se ve venir. Viene conversando con un Humberto Arenal joven, delgado, tan elegante que en todo Hollywood lo creen un personaje de Orson. Pero no lo es. Y Orson lo sabe. Es sólo un joven escritor cubano buscándose la vida en la megápolis del cine, charlando animadamente con un genio del cine que todavía ignora que su interlocutor será, muchos años después, mi vecino más ilustre y distinguido, un octogenario Premio Nacional de Literatura en Cuba, un sabio tranquilo de sonrisa pícara y a la vez caballeresca, socarrona y a la vez zalamera, todo un gentleman cubano que habla sobre literatura y cine y teatro y béisbol, durante horas, una tarde cualquiera, sin pose ni pedantería, acomodado en el sofá de su modesto apartamento en el "Beverly Hills" del Cerro, en el "Fama y Aplausos" de La Habana, conmigo y con mi ex vecina Paquita Armas Fonseca, conmigo y con mi personaje de ficción Paquita Diligencia, la remitente del correo electrónico donde me entero de que el joven aquel, de apellido Arenal, ha muerto. Orson Welles pone entonces cara de personaje de Humberto Arenal y se pregunta: "¿Ha muerto?" Y lo recuerda tan delgado y jovial, tan elegante con su corbata y su camisa blanca, queriendo saber todo sobre Nuevo York, sobre Hollywood, sobre el mundo del cine. Orson Welles es un genio, y su interlocutor lo sabe, quiere aprender, pregunta, toma "notas mentales". Es entonces cuando Orson Welles le dice al joven Arenal que un buen guión de cine, una buena película, no puede dejar nunca cabos sueltos. Y el joven Arenal sigue tomando "apuntes". Y yo, en la sala de su casa, lo escucho y tomo también "notas mentales", mientras el octogenario Arenal hace la anécdota. "En un buen guión de cine, dice Orson, si un personaje en la primera escena saca un trineo", y la sonrisa del anciano Arenal al pronunciar "trineo" es cinematográfica, "ese trineo tiene que aparecer después, aunque sea de fondo", y nuestro ilustre y distinguido vecino del cuarto piso de Infanta y Manglar, asiente. Y mi Paquita Diligencia de ficción, asiente. Y la Paquita Armas Fonseca autora del artículo donde descubro que el joven Arenal "ha muerto", asiente. Y yo, el destinatario del correo y del link, el doliente y dolido ex vecino, ex interlocutor, ex aprendiz de todo ese universo arenalino, miro en las gafas del anciano la sombra de los rascacielos New York, el sombrero ladeado del Ciudadana Kane, el ruido de un trineo fotograma a fotograma. 


Y es entonces cuando descubro que soy afortunado, muy afortunado, que pocos habitantes de La Habana podrán contar después, ahora, que conocieron a Orson Welles a través de un trineo conducido por Humberto Arenal (¿el dramaturgo?, sí, el dramaturgo); por Humberto Arenal (¿el novelista?, sí, el novelista); por Humberto Arenal (¿el ensayista, el profesor, el guionista, el vecino elegante, ilustre y distinguido?, sí, ese mismo). Sí, señores, yo conocí a Orson Welles, pero (pasión aparte) no me impresionó tanto como su joven interlocutor en New York, un joven habanero que siempre sonreía y que, casi sesenta años después, hablaba de la Gran Manzana como si nunca se hubiera ido, y paseaba por Quinta Avenida o por Tercera sin saber exactamente en cuál ciudad estaba, si llevaría luego a Beatriz al Malecón o a Broadway.

Sentado en su sofá, el joven Arenal sonríe, el anciano Arenal habla pausado, mezcla en su charla el trineo de Orson Welles con las tertulias que daba Carpentier en su casa habanera, con los apuntes de su próximo libro de cuentos, con su tan reiterada y dilatada candidatura la Premio Nacional de Literatura (al fin, por fin, logrado en 2007), con su próstata enferma y la pócima mágica de su mitificado Dr. Paez, lo mezcla todo, lo junta todo, lo equilibra, como buen narrador, como buen dramaturgo; luego dobla en Quinta Avenida y desemboca en la casa de Gutiérrez Alea con un trineo que atraviesa Historias de la Revolución; dobla en Tercera Avenida y sube al escenario con El caballero Charles; y no sé cómo lo hace, pero con su tono calmado, casi susurrante, logra imponerse en la conversación hasta tal punto que Paquita Armas y yo (parlanchines confesos)  permanecemos en silencio, mirándolo, escuchándolo, tomando cada uno sus "notas mentales", ella para el artículo que Paquita Diligencia me hizo llegar ayer; yo, sin saberlo, para esta nota que no sé lo que es, pero sí lo que pretende ser: un sentido homenaje a uno de esos amigos sabios que la vida me regaló, no sé por qué, no sé si merecidos. Es mucho merecer, tal vez. La amistad de Humberto Arenal, las horas largas de charlas en su casa, las complicidades literarias, hasta un manuscrito de una de mis novelas corregida por él (ultrasonido hecho con un trineo sobre el vientre de un libro), todo, ahora, me parece un regalo del destino, un regalo tremendo. Fuimos vecinos, amigos, compañeros de tertulia informal (ron mediante y café recién hecho), fuimos no, somos. Humberto y Orson Welles y Paquita Armas Fonseca, y Paquita Diligencia y yo, somos amigos. Amigos que comparten un trineo que hoy chirría (diría que "de dolor", si no fuera metáfora cursi) mientras baja por la calle Infanta y atraviesa las anchas avenidas de La Habana y New York, huérfano, sin conductor, como un buque fantasma. 

El Joven Arenal, en Nueva York, en 1957.

Ahora leo y releo el artículo de Paquita Armas Fonseca, y reconozco a Humberto y reconozco a Beatriz, y a Jacqueline, los reconozco a todos, y recuerdo aquel poema que le dediqué en el ya lejano año 2000, publicado en mi libro Yo también pude ser Jacques Daguerre. He aquí otro bucle del destino, otro curioso cruce, yuxtaposiciones (¿superposiciones?) de la vida y la literatura: ese poema estaba dedicado a ambos, Paquita y Humberto, ese poema hablaba de despedidas, ese poema era, en definitiva, una pieza del trineo de Orson Welles que yo, entonces, no logré percibir, ni él tampoco.
Comparto entonces, otra vez, el poema, aunque hoy quien se despide es él, Humberto, quien permuta para siempre es mi ex vecino ilustre y distinguido. 


PRÓXIMA PERMUTA

para mis vecinos y amigos
Paquita Armas y Humberto Arenal


Llegando y despidiéndonos,
llegando y despidiéndonos,
llegando y despidiéndonos
desde que nacemos
estamos llegando y despidiéndonos…

Pero sólo a veces duele la mano que no tocará,
ya nunca más, la misma puerta,
y el paso que ya no marcará el regreso
y los ojos que no verán, ya nunca más,
cambiar las luces del semáforo. Es curioso,
nunca pensé que iba a estar triste por un simple semáforo.
En realidad, uno no sabe a qué pedazo de paisaje
asociará la luz y a cuál la sombra.
De madrugada, durante mucho tiempo,
me entretuve mirándolo. Los carros no pasaban
y sus luces cambiaban sólo para mí,
o se insinuaban con inteligencia.

Llegando y despidiéndonos,
llegando y despidiéndonos,
llegando y despidiéndonos...

Desde la ventana del noveno piso,
bajo una luna tímida (que siempre estaba,
no sé por qué, a la izquierda)
el semáforo y yo nos mirábamos mucho,
con descaro de jóvenes: yo en calzoncillos
y él fumando quién sabe si hollín, niebla,
nubes, o el sueño de los otros.
Y algunos versos que no hallé me dijo.
Y algunas veces le avisé de peatones ebrios.

Llegando y despidiéndonos
llegando y despidiéndonos
llegando y despidiéndonos...

Nuestra hora favorita era las cuatro.
Solos, él se mecía con el viento
y yo intentaba traducir su baile.
Si pasaba algún carro (o esa guagua nocturna
que siempre va cargada de fantasmas)
ambos disimulábamos contemplando a la luna.
Entonces, yo volvía a leer en alta voz
y él con su código de luces negaba o aplaudía,
me hacía suprimir un adjetivo, o añadir una coma.
A pocos metros de nosotros mi mujer y mis hijos
ignoraban el diálogo. A pocos muebles de nosotros,
el silencio y la luz se hacían cómplices.

Llegando y despidiéndonos
llegando y despidiéndonos
llegando y despidiéndonos...

Y ahora confieso que extrañaré el paisaje
y el humo tóxico de las cercanas fábricas
y a una vecina que me prestaba arroz
y a otra vecina que me pedía libros
y a un vecino que fue amigo de Orson Welles cuando joven
y a otro vecino de rones y domingos beisboleros,
pero, sobre todo, extrañaré este pedazo
de la madrugada y la voz del semáforo
con su timbre esdrújulo.

Llegando y despidiéndonos
llegando y despidiéndonos
llegando y despidiéndonos
desde que nacemos
estamos llegando y despidiéndonos.
Palabras claves , , , , ,
publicado por islanegra a las 10:57 · Sin comentarios  ·  Recomendar
 
28 de Diciembre, 2011 · General

El PEN Club de Puerto Rico Premió los mejores libros publicados en el 2010

 

El pasado 15 de diciembre, en el Ateneo Puertorriqueño el PEN Club de Puerto Rico representado por su Presidenta, la poeta Mairym Cruz Bernal y la poeta Ana María Fuster, secretaria general, otorgó los premios nacionales. El Ateneo Puertorriqueño estuvo representado por su vicepresidente, el poeta Hamid Galib.

 

El Premio Nacional de Poesía fue otorgado por su libro “Catulo o la infamia de Roma” al poeta Yván Silén.  

Las Menciones de honor fueron para “El mal de loz azares” de Karen Sevilla, “ Inmunología poética” de Moisés Agosto, “Zozobra” de  Zuleika Pagán, y “ Miss Carrusel” de Mirna Estrella Pérez.

 

En Ensayo el Premio Nacional fue para Luis Felipe Díaz  por “De charcas, espejos, infantes y velorios”. En cuento el galardonado fue Manolo Núñez Negrón, por “El oficio del vértigo”.

En literatura infantil lo recibió Tina Casanova por “Pepe Gorras o el lío de Claudia y el Pelotas”.

En Novela hubo empate, recibiendo el premio Maira Landa por “Concierto para Leah” y José Borges por “Esta extraña tristeza”. Mientras que en Teatro fue para el autor Aravind Enrique Adyanthaya por "Las facultades / The Faculties". Hubo lugar también para un Reconocimiento especial  a Yolanda Arroyo Pizarro y Boreales por su gestión cultural y la publicación de antologías  como Cachaperismos y volumen antológico Revista Boreales

 

El flamante Premio Nacional de Poesía de Puerto Rico, Yván Silén, es poeta, antinovelista y cuentista, nació en 1944 y colabora habitualmente en la revista Isla Negra.

Orgullosos de su amistad y su obra, lo abrazamos con la alegría de este justo reconocimiento y en este abrazo saludamos también a las queridas poetas y los amigos poetas organizadores de la edición 2011 de los premios nacionales.

 

Palabras claves , , , , , , ,
publicado por islanegra a las 14:54 · Sin comentarios  ·  Recomendar
 
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no se vende ni se compra ni se alquila,
es publicación de poesía y literaturas.
Isla Negra es territorio de amantes, porque el amor es poesía. Isla Negra también es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas. Breviario periódico de la cultura universal. Estante virtual de biblioteca en Casa de Poesía.
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Gabriel Impaglione

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